lunes, 16 de febrero de 2009

Aijó....

ilustracion de David Vela
Lancé mi mensaje en botella.
Deposité mis monedas en el pozo del deseo.
Pedía a mi estrella fugaz.
Froté mi lámpara...

Durante toda mi existencia, todo lo que estaba en mi mano, a mi alcance. Mitologías, tópicos, hadas... nunca sirvieron para hallar respuestas.

De niño, cuentos y leyendas más que ilustrar servían de confusión a la realidad.
Brujas, ogros, gigantes con un solo ojo... qué nos pretenden enseñar?
Bellas damiselas, doncellas, princesitas ¡qué ternura! siempre perseguidas y acosadas. Envenenadas, cautivas en torreones... esperándo a su príncipe salvador...

O ese leñador que de forma altruista siempre aparece en el momento oportuno... para acabar con el tormento de alguien en apuros.

Lo que más me impactó siempre fue esa escena del "beso a un sapo" ¡qué estómago!
Siempre han sido trajedias, desventuras que más que ilusionar, nos han hecho llorar.
Marco abandonado por su madre ¡ya les vale!
Heidy, criada como una cabra en el monte con menos estudios que un pastor...

En fin... nos queda el consuelo de que todo es mera fantasía y fruto de nuestra imaginación. Si, pero eso lo vemos ahora, que cuando somos niños lloramos y nos tramautizamos con escenas horrorosas de madrastras, brujas con verrugas...

El lobo malo ¿pero siempre? qué obsesión con el pobre animal.

Y los gnomos. Dibujados chiquitillos, regordetes, sirvieron para guardar el bosque y poco más... y encima longevos ¡qué calvario! igual que los enanitos... creados para distracciones burlescas. No es justo comparado con los demás protagonistas del cuento, príncipes bellos, valientes piratas, hasta osados cerditos nos dan una imagen diferente.

La verdad es que no contemplo una infancia sin cuentos. Pilares de nuestra educación que nos hicieron pasar igualmente momentos fantásticos y muy divertidos.

Siempre nos quedará ese leñador...

10 comentarios:

pande... dijo...

Hola fly!!

Me ha hecho mucha gracia esta entrada, porque es cierto eso de los cuentos, caray con muchos de ellos!! Por eso los que escribo no dan miedo, los suelo escribir con bastante ternura o eso creo, porque tanta madrasta mala,(no creo que todas sean tan malas como las de los cuentos) brujas, en fin... todo el elenco, siempre leí muchos cuentos, pero al mismo tiempo me enfadaba, incluso como mi abuela Armonía, que encima era una maestra de aquellos tiempos, hasta un día me atreví a decirle a la edad de diecisiéte años:

- Ahora puedo decir que te quiero pero antes abuela te parecías a las madrastas de los cuentos e incluso a las brujas...

Me contento:

- Lo siento Maite, nunca me gustaron ni tuve mano con los niños, y después de criar a siete hijos, me he hecho cargo de cuatro nietos. Y tú has hecho por varios (era muy traviesa, contestaria, lo sigo siendo...)

Menuda era mi abuela!! Una educación espartana, pero en cierta forma le estoy agradecida.

Ah!! Qué ascooooo en mi vida besaría a un sapo, ja, ja, ja, por mucho príncipe azul que se fuese a convertir!!

un abraciño fly, muchas gracias por tu escrito.

Maite

P.D. Ya puedo seguirte, he hecho algún que otro truquito de los míos.

estela dijo...

Quién no ha querido ser de pequeña princesa, aunque hubiera que besar a la rana...al fin y al cabo tenía sorpresa (como en los huevos kinder),no como ahora, que las ranas salen sapos....

un beso (pero de rana nooo jajja)

Viperina dijo...

Ufff, pues a mí me encantaba la madrastra de blancanieves, no sé por qué, pero siempre ha sido mi personaje favorito de todos los cuentos, junto con la reina de las nieves e Andersen; debe ser que ya desde pequeñita me iba lo extraño y malvado, jajaja!!!Pero sí qe te doy la razón, entre el asesinato de la madre de Bambi, las bobaliconas de las princesas esperando a que las rescatara el príncipe azul, el lobo zampándose a la ingenus de Caperucita, que mira que hay que ser tonta para no darse cuenta de que era un lobo con camisón...nos han contado cada historia...y nosotros ns las creíamos enteritas. Heidi me gustaba mucho, era muy tierna, pero Marco...si por mi fuera, lo llevaría al paredón. Qué tragedia más grande, por dios, que éramos niños...
Besos, amigo.

Ardilla Roja dijo...

jajajaja Qué entrada más estupenda Fly

Está claro que todos esos cuentos nos han servido para potenciar la imaginación. Si no nos hubiesen hablado de princesas que vencen a la malvada madrastra, de enanitos, de gatos con botas de siete leguas y de cerditos valientes; no hubiésemos entendido nada de la vida. O tal vez lo hubiésemos hecho demasiado pronto.

Una infancia sin cuentos, no es infancia Fly.

Un saludo

La Bichejo dijo...

jajaaj !!cómo nos vendieron la moto!! ni príncipes, ni bellas damiselas,ni ná de ná , en todo caso caperucitas que comen cerditos rellenos y sapos enanos que roncan como lobos, pero de lo demas...falso falso,jajajaaj
PD:!!qué pronto iba a besar yo a un sapo, con ésa lengua asesina!!!aggghh
me encantó.mosquibesos

cuca dijo...

¿Verdad que los cuentos te llevan al pais de la "maravillas" ? que ilusión, aun cuando yo fuí de Roberto Alcázar y Pedrín. Una maravilla tu relato.

pelusa dijo...

Hola fly!!

Hay cuentos qué la verdad!! por ejemplo el cuento de "Marco", lo pasaban por televisión, como mis hijos lloraban y además me parecía un regodeo exagerado, porque pobriño nuestro Marco de un lado para otro buscando a su mamá, les dije:

- Esta serie no se ve más
- Os lo voy a contar yo

Así lo hice... por aquel entonces, no recuerdo como me lo inventé, pero desdeluego no hice sufrir a mis hijos, por el contrario les relaté un cuento con ternura y final feiz. Su moraleja incluida, suelo hacerlo casi sin darme cuenta cuando escribo algún que otro cuento.

Por otro lado fly, hay cuentos por poner un ejemplo "Caperucita Roja" que tiene su moraleja, y así los niños no se vayan con desconocidos, y hagan caso a sus mayores, aunque hay formas y maneras de contarlos. ¡¡Pobres lobos!! Con lo hermosos que son!

Perdona, no es mi intención llevarte la contraria porque tienes tu razón, todita toda.

Desde muy niña tuve Alma soñadora, y aquellos cuentos que no me gustaban les daba mi forma, entonces y ahora sigo soñando despierta, es bueno o malo?? no lo sé... Pero no puedo evitarlo, y a veces esos sueños antes que después se han hecho realidad.

hasta luego, fly

Maite

Rublo dijo...

Pues no estan muy alejados muchos cuentos de la realidad, que muchas veces esta supera a la fantasía. Yo he visto cerditos inofensivos echarle más cojones que el más fiero lobo, a "princesitas" besar a ranas. Esto último lo hemos visto todos, acordaos de estas bellezones que se casan con viejos famosos o ricos, o con viejas.¡Qué asco,jajaja!. ¿Esas no son las princesas que nos relataban los cuentos, verdad? Pero la metafoa encaja.Jeje.
Un saludo.

luna dijo...

CUENTOS!! a mi me encantan los cuentos, siempre he estado y sigo estando maravillada con esos relatos.
Al igual que tu relato me ha dejado maravillada.... y estoy deseando de seguir leyendote.
Saludos

galicia maravillas dijo...

Ja ja ja! mi madre tampoco nos dejaba ver Marco, ni Heidi :) decía que lloraban demasiado ;)
Lo que sí recuerdo es un programa de media hora, de los muppets, creo, que se llamaba el cuentacuentos, era fantástico :) y sobre todo uno de los episodios, en el que un hombre por el día se convertía no sé si en lobo o erizo, no lo recuerdo bien, lo buscaré en youtube por si está por ahí :) he llegado desde el blog de Maite, y me alegro, porque he estado leyendo algunas de tus entradas, y están muy bien :)
Que tengas una buena semana :)