
Estoy tuneando el buga...
Mi coche... cómo os lo explicaría... es un compendio de sentimientos que me acompañan desde mi adolescencia. Comprado de segunda con mi carné recién estrenado, ya por entonces se hacía notar (rong, cachapún, run, run...) no pasaba desapercibido por ningún transeúnte... que apreciara su vida.
Lo he llevado conmigo hasta mi matrimonio, de "dote", no sé si por pena o por no saber dónde dejarlo... el caso es que ya es como de la familia.
Cuando llevo a la peque al cole, se esconde. Me obliga a que la deje dos manzanas antes... es que ese cole es especial, creo, todo el mundo vacilando de cochazos nuevos y relucientes y si viene al caso, las mamás se visten de largo y visones, bajan del megacochazo haciendo sonar el "chui chui" del cierre a 26 metros de distancia, que a mí se me van unos sustos... por que, no hay nadie, suena el chui chui y parpadean las luces, se bajan los pestillos de las puertas, todo simultáneo y mi corazón pega un vuelco... ¡ay que joderse! con las chuminaillas...
Volviendo al tema, cuando lo compré gastaba gasolina normal, claro está, era de ocasión. Luego la quitaron y le echaba super. Ni él se lo creía... ¡qué bien andaba! es como si acostumbrado a la mortadela a partir de ahora comes jamón... El caso es que desde que le echo la de 98 ó 96 octanos de esos que no entiendo, digo que no le sienta bien... y ahora gasta, gasta y gasta... vamos que se la bebe, pero andar... ¡menos que una gorra a patás!
Ayer le intenté pasar la ITV. ¡Qué horror! ya ni comprando al mecánico la pasa. Me dice que no suena redondo... y yo le digo...-¿pero tú lo has visto?- redondo dice. Se mete debajo para examinar y yo le digo -ponte un chubasquero- no me hace caso y claro, acelero y cuando miro al foso, veo dos ojillos mirándome lleno de aceite hasta el tufo y tosiendo. Casi se ahoga. Y yo le digo -¿muevo el volante?-
En el maletero, que tengo que abrir desde dentro, han nacido unas plantas como carnívoras, porque todo lo que meto desaparece, o no encuentro... un día pinché y creo que se han comido hasta el gato.
Pero sin duda, lo más impactante es el cuadro de luces y el equipo de música. En el ´89 metí una cinta de los Chichos, y es la única que suena en el único altavoz que veo sujeto con una alcallata en el salpicadero. Los relojes no marcan, bueno sí, el de la temperatura que siempre va a tope. Yo le digo a mi hija que es la gasolina, que está lleno.
Pero el verdadero problema lo tengo con mi mujer. ¿Cómo no? Me dice -¡el coche hay que fregarlo, y eso es cosa tuya!- pero si cuando llueve no arranca... le tiene pavor al agua... pero es que la verdad tiene razón. Un día lo limpié y descubrí que es un renault. Pero es que cuando me cruzo con ella ni me saluda, se hace la loca como si no me conociera. Sólo se monta si nadie la vé. Lo coje muy raras veces, y es mejor que no lo haga, porque luego me hincha -¿no te dá vergüenza el chambrón que me llevas?- ¡en invierno te hielas y en verano ardes! Un día llevó a una compañera al trabajo y le dejó de hablar... se enganchó el traje en algún alhambre suelto del asiento hundido... ¡encima que la montó!
La verdad es que tira mucho........aceite. Pero el caso es que lo mimo mucho, por las mañanas fresquitas, me levanto con tiempo para ir arrancándolo sin prisas, porque le pasa lo que a mi mujer, no le gusta el ¡vamos párriba! El necesita talento y bombeo de pedal tranquilo porque tose un poquito recién levantado, como buen fumador... porque eso sí, humo como si de un trailer se tratara.
Siendo una reliquia, después de tantos buenos momentos... nunca me dejó tirado. Tan sólo, en una ocasión abandoné la vía y emprendimos una aventura campo a través... tomé la curva en línea recta y en ese momento él y yo, los dos, como si de un magnífico 4x4, por el momento obligado, se tratara en pleno Dakar... levantamos tal polvareda y supimos ¡lo que es volar!... más tarde nos incorporamos nuevamente a la vía como si nada. Un poquito más adelante nos adelantó una rueda y no le dimos mayor importancia...
El caso, finalmente, es que lo estoy tuneando. Le he puesto una pegatina que dice "no corras papá", ¡qué ingenuos los niños! ¡como no sea cuesta abajo! y he conseguido que luzca la luz de dentro al abrir la puerta. ¡Se ha quedao...!